Apnea

Qué es la apnea del sueño y cómo afecta al descanso

Cómo se produce la apnea del sueño

La apnea del sueño se produce cuando la respiración se interrumpe de forma repetida mientras dormimos. Estas interrupciones ocurren porque las vías respiratorias se estrechan o se bloquean parcialmente, lo que impide que el aire llegue de manera normal a los pulmones. Aunque la persona esté dormida, el cuerpo entra en un estado de alerta para recuperar la respiración, provocando alteraciones en el ciclo natural del sueño sin que muchas veces se sea consciente de ello.

Estas pausas respiratorias pueden repetirse decenas de veces a lo largo de la noche, afectando directamente a la calidad del descanso y al funcionamiento normal del organismo.

Qué ocurre durante las pausas respiratorias

Durante una pausa respiratoria, el nivel de oxígeno en sangre desciende y el cerebro reacciona enviando una señal de alarma para reactivar la respiración. Esto provoca pequeños despertares o microdespertares que rompen las fases profundas del sueño, aunque la persona no llegue a despertarse del todo.

Este proceso se repite una y otra vez durante la noche, generando un descanso fragmentado. Como consecuencia, el organismo no logra completar correctamente los ciclos de sueño necesarios para recuperarse, lo que explica la sensación de cansancio al despertar.

Por qué el descanso deja de ser reparador

El descanso deja de ser reparador porque el sueño pierde continuidad. Al interrumpirse de forma constante, el cuerpo no alcanza ni mantiene las fases más profundas del sueño, que son las responsables de la recuperación física y mental.

Con el paso del tiempo, esta falta de descanso de calidad puede traducirse en somnolencia diurna, dificultad para concentrarse, irritabilidad y una sensación persistente de fatiga, incluso después de haber pasado muchas horas en la cama.

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